Historia

Al igual que en Valparaíso, el Cuerpo de Bomberos de Copiapó fue fundado a consecuencia de dos hechos; primero un incendio, el que ocurrió en la céntrica calle Atacama de nuestra ciudad en la madrugada del 5 de abril de 1868 el que dejó millonarias pérdidas y que consumió casi una manzana entera y en segundo lugar un artículo periodístico de un diario de la época, “El Constituyente”, el que fue publicado al día siguiente de este devastador incendio, mediante el cual se aprovechó de llamar al reclutamiento a los jóvenes que quisieran formar parte del Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Copiapó.

En esos tiempos del siglo diecinueve la ciudad de Copiapó era una escala segura dentro de los viajes que efectuaban turistas europeos para conocer y visitar las riquezas entregadas por nuestro legendario mineral de Chañarcillo, yacimiento en el cual laboraban muchos de nuestros Voluntarios, por lo tanto Copiapó necesitaba de un grupo de personas que estuvieran dispuestas a atender los llamados de auxilio de la comunidad.

Gracias a la crónica publicada, en muy poco tiempo se lograron concretar conversaciones con los Cuerpos de Bomberos de Valparaíso y Santiago, a los que se le consiguieron materiales de trabajo y la instrucción básica para esta labor. Un poco más lenta y difícil fueron las colectas realizadas con el fin de reunir fondos para el futuro Cuerpo de Bomberos. Hasta que en un día 12 de Julio del año 1868, es decir, tres meses después del gran incendio, se da fundación al Cuerpo de Bomberos de Copiapó naciendo la Primera Compañía “La Fraternidad” y la Segunda Compañía “Atacama y Copiapó”. El Cuartel general para estas Compañías estaba ubicado en el mismo lugar donde se encuentra hoy en día.

En el mes de septiembre de 1868, comenzó a prestar servicios una Bomba a Vapor importada directamente desde Inglaterra la cual llegó a nuestra región por transporte marítimo hasta el llamado Puerto de “La Caldera” ubicado a 67 Kilómetros al Noroeste de la Ciudad.

Entre las particularidades que posee la historia del Cuerpo de Bomberos de Copiapó en su historia, podemos mencionar que fue un Cuerpo de Bomberos armado, ya que en el año 1879 participó como policía de la ciudad, estuvo a cargo de la custodia de los prisioneros de guerra, se encargó de sepultar a los combatientes caídos que traían a la ciudad y aportó con Voluntarios para la guerra del Pacífico obteniendo gran admiración y aprecio al participar en los “Batallones de Atacama” N° 1 y 2, los que unidos a otras tropas del resto de nuestro territorio lograron obtener el triunfo para nuestro País.

Cabe destacar que pertenecieron a las filas de la institución, grandes personajes del batallón “Atacama”, tal como el Capitán Rafael Torreblanca Doralea. En el año 1943, es fundada la Tercera Compañía. Años después, nuestro Cuerpo de Bomberos lamenta la muerte del Primer Voluntario caído en acto de Servicio, 1° Mártir del Cuerpo de Bomberos de Copiapó, Don Pedro Segundo Robledo de la Primera Compañía, fallecido un 18 de septiembre de 1948 al ser aplastado por una muralla de quincho que se fatigó en un incendio estructural ocurrido en calle Yerbas Buenas entre Atacama y Chañarcillo.

El Cuerpo de Bomberos de Copiapó durante sus años de vida también sufrió la pérdida de su cuartel general a raíz de una gran incendio que se desató en calle Atacama, entre Yerbas Buenas y Maipú el 24 de diciembre del año 1951, en donde el fuego luego de consumir un restaurante, un hotel, el teatro, el club libanés y varias otros pequeños locales, abrazó con sus lenguas el edificio que albergaba al Cuerpo de Bomberos, el que al ser de material ligero semejante al del resto de las edificaciones, produjeron un incendio muy difícil de controlar con los recursos que se poseían en ese tiempo. Por suerte el incendio amainó dejando de lado la posibilidad de dinamitar los edificios colindantes, los cuales estaban listos para hacerse explosionar por parte del Regimiento de Ingenieros de Atacama.

En el año 1952, la antigua Segunda Cía. “Atacama y Copiapó” es disuelta y se forma la Segunda Cía. “Pompa Italia”, formada por Italianos y sus descendientes. En el año 1972 se funda la Cuarta Compañía “Voluntad y Sacrificio” y el 22 de octubre del año 2002 es fundada la Quinta Compañía “Vocación y Servicio”, en el Sector de Estación Paipote.

En agosto del 2003, la Institución sufre una nueva perdida en acto de servicio, el 2° Mártir, Don Claudio Cartagena Bugueño , de la Segunda Compañía, Pompa Italia, cuando sufre un accidente en el cerro Candelero, detrás de la Universidad de Atacama , falleciendo el día 13 de Agosto, luego de cinco días en el hospital, donde gran parte de la ciudad Copiapina y bomberos de otros lugares del país se unió en cadenas de oración, demostrando la hermandad que caracteriza a los Bomberos de todo el mundo.

El 6 de agosto de 2007 se fundó la Sexta Compañía “Lealtad y Servicio”, en memoria del Superintendente Benemérito Mario Gutiérrez (Q.E.P.D.). El Cuerpo de Bomberos de Copiapó ha ido creciendo y se ha ido modernizando adquiriendo gran prestigio y profesionalismo durante sus 136 años de vida para así ser parte de esta hermosa flor del desierto llamada en antiguos tiempos Copayapu o Copa de Oro, y que en el día de hoy es la Capital de la Tercera Región de Atacama; nuestro querido Copiapó.

Compañías

Primera Compañía “La Fraternidad”, fundada el 12 de julio de 1868. Segunda Compañía “Atacama y Copiapó, fundada el 12 de julio de 1868 y disuelta en el año 1952 después de 84 años de servicio. Segunda Compañía “Pompa Italia”, fundada el 7 de enero de 1952. Tercera Compañía “Abnegación y Sacrificio”, fundada el 12 de mayo de 1943. Cuarta Compañía “Voluntad y Disciplina”, fundada el 8 de junio de 1972. Quinta Compañía “Vocación y Servicio”, de Estación Paipote, fundada el 22 de octubre de 2002. Sexta Compañía “Lealtad y Servicio”, fundada el 6 de agosto de 2007 en memoria del Superintendente Benemérito Mario Gutiérrez (Q.E.P.D.).

Durante la Guerra del Pacifico, el Cuerpo de Bomberos de Copiapó que había sido fundado en 1868, siendo el 6º entre sus congéneres en el país, tuvo un relevante papel en Atacama, cumpliendo con creces sus enunciados de servir a la comunidad. De sus filas fueron muchos los Voluntarios que se incorporaron al contingente del Batallón “Atacama”. Tanto como oficiales, como soldados, pasaron a engrosar las filas del legendario Batallón. Entre ellos, podemos recordar a Ramón Rosa Vallejo, Capitán de la tercera Compañía del “Atacama Nº 1”, Adolfo Jenequel, Capitán de la Tercera Compañía del “Atacama Nº 2”; ambos Capitanes eran Tesoreros del Cuerpo de Bomberos, de la Primera y Segunda Compañía respectivamente, más innumerables Soldados – Voluntarios que hicieron toda la Campaña. Cuando el 27 de Mayo de 1879, estos valientes soldados marchaban a Caldera, un grupo de Bomberos los acompañó para proteger el poblado de posibles incendios ocasionados por los barcos enemigos que continuamente merodeaban las costas de Caldera.

Con Fecha 05 de Marzo de 1879, el cuerpo de Bomberos acuerda en reunión, solicitar al Supremo Gobierno para constituirse en Cuerpo Armado y prestar así los Servicios que demandare las necesidades de la Guerra. El 22 de Abril de 1879, se ordena la creación de un Cuerpo de Voluntarios Armados, (siendo este el primero de Chile). De este recién formado Cuerpo con los miembros de la Institución, una facción parte a Caldera y el resto queda haciendo guardias diurnas y nocturnas en Copiapó. El 18 de Octubre de 1879, el Intendendente de Atacama comunica al Comandante del Cuerpo de Bomberos que los fusiles para el Cuerpo a su mando están a su disposición en el Cuartel de Policía y prestan vigilancia armada a la ciudad. Cuando meses más tarde, un prisionero boliviano se fugó del Batallón Cívico, fueron los Bomberos Armados quienes lo capturaron de nuevo. Por Noviembre comienza a llegar los primeros heridos de Pisagua, fue tarea de los Bomberos recibirlos, llevarlos al Hospital de Sangre para recibir allí las atenciones de los doctores Ramón Dávila, Juan Serapio Lois, que también eran Bomberos.

Pronto, se amplía las tareas del Cuerpo Armado, por un comunicado de Intendencia, deberían ellos también, cumplir la penosa labor de enterrar a los soldados que morían en el Hospital, entierros que debían hacerse con los honores de ordenanza.
La Muerte del soldado de la 3ª Cía. del “Atacama Nº 1”, Don Gregorio Cortés, ocurrida el 18 de Noviembre de 1879, fue la pauta en una serie de entierros oficiados por los Bomberos, todos ellos hechos en terrenos cedidos en el cementerio por la I. Municipalidad, con un total aproximado de 34 tumbas, se cerró un capítulo más de los muchos y tristes hechos olvidados de la Guerra del Pacífico, ya que esos gloriosos restos quedaron prácticamente innominados, sin una relación que indicase a la posteridad su real ubicación.

El 9 de Diciembre llegan los primeros oficiales muertos en el Campo de Dolores: Ramón Rosa Vallejo, José Vicente Blanco y José Andres Wilsen. Para ellos, le correspondió a los Bomberos preparar tres cureñas en las que serían llevados al Campo Santo, el Capitán Vallejo era altamente estimado por ser uno de los fundadores del Cuerpo de Bomberos, habiendo ocupado diversos puestos en la institución. Los restos mortales de estos oficiales fueron exhumados en la bóveda de los Artesanos, así mismo fueron colocados allí, los 7 oficiales caídos en Tacna (27 de Junio de 1880) y los tres caídos en Chorrilos, el 29 de Marzo de 1881.

Como punto final de su desempeño en la Guerra del 79, el Cuerpo de Bomberos Armados se suma al contento general cuando las tropas de los dos “Atacama”, ya al término de la conflagración, regresan al suelo atacameño y en sus filas, cargados de gloria, vuelven a aquellos Bomberos que pudieran salvarse. A todos estos Bravos se les tributa homenajes de héroes y los Bomberos que habían ayudado a engalanar la ciudad con flores y arcos triunfales, abandonan sus armas para trocarlas por los simples, pero no menos valiosos, materiales de prevención y combate de incendios, volviendo a su condición de servidor anónimo, de héroe de la vida diaria, de Voluntario dispuesto a todo incondicionalmente.

Bombero Héroe, que no se nos olvide Rafael Torreblanca, reconocido por el Ejército entregando una placa a el Cuerpo de Bomberos de Copiapó, homenajeando al ilustre militar , y bombero.

“Cae herido de un balazo el denodado capitán Rafael Torreblanca, el que es ultimado con dos balazos más y siete bayonetazos. Su corneta, Ceferino Román, viendo que había caído su capitán, se echó al suelo boca abajo, pudiendo así librarse del enemigo que pasó por sobre ellos.” “Por qué no respetaron las balas a la joya, al verdadero héroe de Pisagua y de los Ángeles, Torreblanca debía morir: su arrojo era temerario sus hechos no eran comunes: debía distinguirse siempre por algo heroico, por algo grande, como se distinguiera en los Ángeles y en Pisagua, como se habría también distinguido en Dolores si su compañía no hubiera estado en la reserva…” “Oh, amigo, ¡cuántas lágrimas nos cuestas! Si no pudimos reprimir las lágrimas cuando vimos el cadáver del más querido de nuestros compañeros.”